¿Te ha pasado que llega noviembre, bajan un poquito las temperaturas —bueno, lo que se puede por aquí— y de repente sientes la urgencia de cambiar absolutamente toda la decoración de la casa? A mí me pasaba mucho antes. Empezamos con los cojines naranjas, las ramitas secas, y en un abrir y cerrar de ojos ya estamos pensando en el árbol de Navidad, los adornos brillantes y en desarmar todo lo que acabamos de montar. Y la verdad, entre nosotras, terminamos con cajas y cajas acu